[Castellano y English] Argelaga: Todos somos el enemigo

[English below]

En 1985, el jurista conservador Günther Jakobs se congratuló ante el mundo de la aparición y desarrollo de una legislación restrictiva en clara contradicción con el Derecho Penal tradicional, dentro del cual constituía una parcela extraña a la que denominó Derecho Penal del Enemigo. Dichas leyes sancionaban conductas a las que la “autoridad competente” atribuía el papel de llevar a la comisión de actos delictivos aunque dichos actos no se hubieran cometido. El supuesto infractor sufría castigo no por hechos realizados, sino por hechos posibles. La ley ya no le contempla como un ciudadano del Estado con plenos derechos, sino como un peligro, un enemigo del Estado con derechos recortados, o mejor, sin derechos. Pues bien, dada la inestabilidad de unos sistemas políticos donde la progresión de la injusticia social evidencia su fracaso histórico, la legislación contra el “enemigo” ha pasado de ser la excepción a la norma, quebrando la relación lógica entre la falta y la sanción, o el delito y la pena. En el actual ordenamiento jurídico las detenciones y registros arbitrarios sin órdenes expresas, la violencia gratuita de los agentes del orden, las deficientes garantías procesales y el castigo desproporcionado por delitos inexistentes, empiezan a ser normales. Lo hemos visto recientemente, por ejemplo, en el juicio del 4F <https://argelaga.wordpress.com/2015/01/27/4f-algo-huele-a-podrido-en-barcelona/&gt;, en los procesos a piqueteros, en la Operación Pandora <https://argelaga.wordpress.com/2014/09/17/que-hay-detras-de-la-operacion-pandora/&gt; y en la revisión de la sentencia a quienes “bloquearon” el acceso al Parlament de Catalunya <https://argelaga.wordpress.com/2015/03/21/castcat-el-regreso-del-top/&gt;, cosas que confirman una situación que ya no corresponde a un estado de Derecho, sino a un estado de Excepción, o sea, a un estado de No Derecho. Políticos, policías, jueces, fiscales y magistrados gustosamente contribuyen a ello.

La idea de “enemigo” constituye la base de un estado de Derecho Suprimido, es decir, de una Democracia de la No Libertad (de una Dictadura). Por enemigo se considera no al corrupto, al prevaricador o al delincuente privado, sino al adversario del ordenamiento jurídico y político vigente, a quien combate a éste, sea con ideas o con hechos. El enemigo es el enemigo público, el del sistema político, aquél que no acepta su legitimidad y considera su existencia como la garantía de una desigualdad y una opresión perpetuas. Y el sistema, para protegerse, se separa de su enemigo, lo pone fuera de la ley y lo trasforma en criminal, puesto que la disidencia es un crimen, el mayor. El sistema se considera en guerra contra ese “enemigo” y por lo tanto le aplica leyes de guerra. Cuando el Jefe Superior de Policía de Valencia, Antonio Moreno, nombrado por Rubalcaba, justificó en una rueda de prensa (20 de febrero de 2012) la contundencia de las cargas policiales en las manifestaciones contra los recortes en la Enseñanza refiriéndose a los estudiantes como “el enemigo”, proclamaba con la naturalidad del verdugo un secreto de Estado a voces. El funcionario fue ascendido dos años más tarde. Todavía hay quien se rasga las vestiduras hablando de rasgos “típicos del franquismo”, cuando en realidad son típicos de la democracia de castas parlamentarias. No, el Derecho Penal del Enemigo no es un legado de la Dictadura de Franco; es una invención del sistema democrático bipartidista.

Un sistema autoritario, se llame democrático o no, se define respecto a su enemigo, ese ser vil e infame que pretende su abolición, y en la actualidad la etiqueta de “terrorista” cuadra a la perfección. Pero calificar a todo enemigo de terrorista requiere una gran flexibilización del concepto. Así pues, en el campo gaseoso del terrorismo cabe de todo, desde la quema de contenedores y el lanzamiento de bengalas a los actos propios de la lucha armada, desde la difusión de ideas y la okupación a los atentados suicidas. En ese todo queda atrapado cualquiera que discrepe de la forma estatal como la ideal de una sociedad libre organizada y dude del desarrollo económico capitalista como esencia de la democracia, puesto que a poco que practicase sus ideas, en el lenguaje del orden equivaldría a “subvertir el orden constitucional, o suprimir, o desestabilizar gravemente el funcionamiento de las instituciones políticas”. El delito de opinión, es decir, el tener una opinión contraria a la dominante, al parecer lleva lejos. Igual que los delitos de usurpación y resistencia a la fuerza pública, es decir, la creación de centros sociales en edificios abandonados y la protesta ante la brutalidad policial. Las imaginarias tramas de “terrorismo anarquista” descubiertas por la policía y perseguidas por los jueces son una clara muestra de lo que estamos diciendo.

La Operación Piñata del 30 y 31 de marzo último, segunda parte de la Operación Pandora, han tenido por objeto la detención de personas acusadas de pertenecer a una “organización criminal con fines terroristas”. Entiéndase bien eso de “fines”, puesto que ni hay prueba alguna de que los detenidos estuvieran organizados, ni tampoco de que se les puedan atribuir acciones que hasta utilizando los criterios más amplios sean calificables de terroristas. La organización en sí, con la que muchos no han tenido nada que ver, los Grupos Anarquistas Coordinados, no ha sido más que un foro de relaciones entre individuos y colectivos de ideología afín a efectos de propaganda perfectamente trasparente, con su dirección de correo electrónico incluida. Sin embargo, en el Derecho Penal del Enemigo, la organización del contrario es delictiva por naturaleza, y por lo tanto, criminal y terrorista /per se/; un “punto de encuentro de grupos violentos” dispuestos a cometer improbables “sabotajes y colocación de artefactos explosivos” con el objeto de “sembrar el terror en la población”. Aquí se juzga solamente por la intención, que se da por sentada. El enemigo no tiene derecho a la intimidad, ni tampoco a la libertad de expresión o de reunión, por lo que tanto el uso del servidor Riseup, como la publicación de un libro y la coordinación de personas, son consideradas pruebas suficientes de delitos potenciales y aun de otros ya cometidos por desconocidos, como los petardos de feria colocados en cajeros automáticos o los artefactos sin carga explosiva de la Almudena y del Pilar, que servirán para calificar de “terroristas” a las víctimas de la operación.

El Director general de la Policía Nacional Ignacio Cusidó no tiene empacho en afirmar públicamente que “el terrorismo anarquista se ha implantado en España” y por eso la lucha contra él es “una prioridad para la policía”. Si los hechos desmienten tales despropósitos, tanto peor para los hechos. Los agentes del orden arreglarán pruebas y los jueces desecharán testimonios favorables. El Derecho Penal del Enemigo nos sumerge en un universo kafkiano que en cierto modo tiene su lógica y esa es la del miedo. La aberración yihadista y la crisis prolongada amenazan con despertar una histeria securitaria en las masas ciudadanas que no augura nada bueno. Malos tiempos para la libertad, un valor a la baja, y buenos para los halcones de la política. El miedo es la coartada del Poder, y un sector de éste es partidario de jugar esa carta a fondo. Las algaradas callejeras han ridiculizado montones de veces la eficacia de unas fuerzas del orden mentalmente muy identificadas con su función represora, pero incapaces de neutralizar una lucha urbana ruidosa que cuenta con efectivos no excesivamente numerosos. El ridículo es a veces mucho más subversivo que la propaganda radical o la pedrada, si bien no es el acto de sabotaje del sistema más contundente, sí es el que más lo deslegitima. La Operación Piñata no se ha desencadenado pues contra un etéreo terrorismo anarquista, sino que forma parte de un plan de guerra que apunta al entorno segregado del sistema, a la base de la disidencia social y de la resistencia callejera. A los ateneos, centros okupas, asambleas vecinales, colectivos obreros autónomos, grupos anticarcelarios, agrupaciones en defensa del territorio… Es una operación de limpieza que intenta evitar que unos minúsculos puntos de apoyo, al calor de la crisis económica y política, se conviertan en palanca de una crisis social difícilmente manejable. Como dijo Cusidó, se trata de una “labor preventiva”, dos palabras que conviene interpretar en sentido militar, puesto que este servidor del Estado es consciente de estar en guerra contra el bando radical de la justicia social, la igualdad y la libertad.

¡ABAJO EL ESTADO!

¡LIBERTAD INMEDIATA PARA LOS DETENIDOS!

*Revista Argelaga <https://argelaga.wordpress.com/>**, 1 de abril de 2015.

In 1985, the conservative jurist Günther Jakobs told everyone how pleased he was with the rise and development of a restrictive body of laws that clearly contradicts the traditional corpus of Criminal Law, a new legal system within which he posited a strange domain that he called the Criminal Law of the Enemy.1* Laws framed according to this new legal concept outlaw behavior to which the “responsible authority” attributes the role of the commission of criminal acts even if these acts have not actually been committed. The alleged perpetrator suffers punishment not for actions he actually performed, but for actions he might possibly have performed. The law no longer contemplates the citizen of the State as a person endowed with full civil rights, but as a threat, an enemy of the State with truncated rights, or even better, with no rights at all. However, due to the instability of certain political systems in which the progress of social injustice reveals their historical bankruptcy, legislation against the “enemy” is no longer the exception but rather the rule, shattering the logical relation between offense and penalty, or between crime and punishment. In our current legal system, arrests and arbitrary searches without due cause, gratuitous violence on the part of the agents of order, the non-observance of legally guaranteed rights of due process, and disproportionate punishments for imaginary crimes, are now beginning to take place on a regular basis. We have seen these factors in play recently, for example, in the trials of the piqueteros, the verdict against the 4F, Operation Pandora, and the Supreme Court’s overruling of the National Court’s failure to sentence those who blocked access to the Catalonian Parliament to harsh prison terms, all of which testify to a situation that no longer corresponds to a system based on rights, but to a state of siege, that is, a condition without rights. Politicians, police, judges, prosecutors and high court appointees happily contribute to consolidating this state of affairs.

The concept of the “enemy” constitutes the basis of a condition of Abolished Rights, that is, a Democracy of Unfreedom (of Dictatorship). The enemy in this conception is not the corrupt official, the perjurer, or the common criminal, but the adversary of the prevailing legal and political order, who fights against the latter, whether with ideas or with deeds. The enemy is the public enemy, the enemy of the political system, who does not accept its legitimacy and considers its existence as the guarantee of endless inequality and oppression. And the system, to protect itself, isolates its enemy, outlaws him and transforms him into a criminal, since dissent is a crime, indeed, it is the worst crime of all. The system considers that it is at war with this “enemy” and therefore it applies the laws of war. When the Police Chief of Valencia, Antonio Moreno, appointed by Rubalcaba, at a Press Conference held on February 20, 2012, justified the extreme force used in the police attacks against the demonstrations protesting budget cuts in education and referred to the students as “the enemy”, he expressed out loud, and with the simplicity of a thug, a State secret. This official was promoted two years later. There are still people who get all worked up about features “typical of Francoism”, when they are in fact typical of the democracy of parliamentary castes. No, the Criminal Law of the Enemy is not a legacy of Franco’s dictatorship; it is an invention of the two-party democratic system.

An authoritarian system, whether or not it calls itself democratic, defines itself with reference to its enemy, that evil and wretched being who seeks to abolish it; at the present time, the label of “terrorist” is the perfect description of this enemy. To define every enemy as a terrorist, however, requires a great deal of conceptual flexibility. Thus, in the extremely variegated field of terrorism everything has a place, from the burning of garbage bins and throwing emergency flares to actions of armed struggle properly speaking; from the dissemination of ideas and squatting to suicide bombings. Anyone who disagrees with the state form as the ideal form of an organized free society, and anyone who expresses doubts about capitalist economic development as the very essence of democracy, falls within this category; in the language of order such dissent would be equivalent to the “subversion of the constitutional order, or the abolition, or the serious destabilization of the functioning of the political institutions”. Opinion crime, that is, having an opinion that is opposed to the dominant view, seems to cover a wide range of phenomena. The same goes for the crimes of usurpation and resistance to the forces of public order, that is, the establishment of social centers in abandoned buildings and protests against police brutality. The imaginary plots of “anarchist terrorism” uncovered by the police and tried in court by the judges constitute clear evidence of this trend.

The purpose of Operation Piñata, which was implemented in March of 2014 as the second stage of Operation Pandora, was to arrest people who were accused of belonging to a “criminal organization with terrorist aims”. Note in particular this mention of “aims”, for there is no proof at all that those who were arrested were organized for the purpose of carrying out, much less that they could be held responsible for actually carrying out, actions that, even using the broadest criteria, could be defined as terrorist. The organization in question, with which many of those arrested had no connections at all, the Coordinated Anarchist Groups, was never anything more than a forum for contacts among individuals with shared ideological tendencies for the purpose of an entirely public and open propaganda, with its web page and its email address. In the Criminal Law of the Enemy, however, the organization of opposition is criminal by its very nature and therefore criminal and terrorist per se; a “point of encounter for violent groups” planning to commit implausible acts of “sabotage and random bomb attacks” for the purpose of “sowing terror among the populace”. Here, a judgment is made solely on the basis of an intention, which is itself taken for granted. The enemy has no right to the private enjoyment of social intercourse, nor does he have any right to freedom of expression or assembly, which is why both the use of the server “Riseup”, as well as the publication of a book and coordinated actions, are considered to be sufficient evidence of potential crimes and even of other crimes, already committed by unknown persons, such as the fireworks detonated at ATM machines or the dud explosives of Almudena and Pilar, which would serve to qualify the victims of the operation for inclusion under the rubric of “terrorists”.

The Director General of the National Police, Ignacio Cusidó, has no qualms about publicly stating that “anarchist terrorism has set down roots in Spain”, and that is why the fight against it is “a priority for the police”. If the facts belie these absurdities, so much the worse for the facts. The agents of order will plant the evidence and the judges will not allow testimony exculpating the defendants. The Criminal Law of the Enemy plunges us into a Kafkaesque universe which actually has its own particular logic and this logic is the logic of fear. The Jihadist aberration and the prolonged crisis threaten to awaken a totalitarian surveillance and control hysteria among the masses of the citizenry which augurs no good. Bad times for freedom, a value whose price on the stock exchange is in free fall, and good times for the gung-ho advocates of political solutions. Fear is the blackmail of Power, and one sector of Power is in favor of a thorough application of this strategy. Riots and protests in the streets have on numerous occasions cast ridicule on the efficacy of the forces of order, whose members are psychologically bound to their repressive function, but incapable of neutralizing a clamorous urban struggle that does not even have very numerous participants. This ridicule is sometimes much more subversive than extremist propaganda or stone-throwing, and even if it is not the most forceful act of sabotage against the system, it is the one that most effectively deprives it of its legitimacy. Thus, Operation Piñata has not been unleashed against an intangible anarchist terrorism, but is instead part of a strategy of a war that is directed against the social milieu of those people who have been excluded from the system, and against the rank and file of social dissidence and street-based unrest. Against the cultural centers [ateneos], occupied social centers [centros okupas], neighborhood assemblies, autonomous workers collectives, anti-prison groups, groups formed for the defense of territory…. It is a cleansing operation that seeks to prevent the formation of a handful of tiny footholds, in the midst of economic and political crisis, from becoming the springboard for the emergence of a social crisis that might spiral out of control. As Cusidó said, it is a “preventive action”, two words that should be interpreted in the military sense, because this servant of the State is aware of the fact that he is at war with a radical enemy fighting for social justice, equality and freedom.

Down with the State! Release the prisoners!

Revista Argelaga, April 1, 2015.

Translated in April 2015 from the Spanish text available online at: https://argelaga.wordpress.com/2015/04/01/operacion-pinata-todos-somos-el-enemigo/

¡No podréis con nosotras! ¡Cada golpe nos une más!

Palabras desde el Ateneo Libertario Kamocho Libre

¡No podréis con nosotras! ¡Cada golpe nos une más!

Las cloacas del Estado, junto a los voceros del régimen (medios de comunicación) han vuelto a fabricar un nuevo montaje policial para perseguir y criminalizar a quienes intentan cambiar y dar alternativas a un sistema político, social y económico inhumano.Otra vez el fantasma del terrorismo anarquista es utilizado para crear miedo y confusión. Ya se sabe que cuando las cosas van mal hay que tirar del »han sido los anarquistas» como medio de justificación de todo lo que pase.

Pero muy alienado hay que estar para creerse las mentiras que fabrica el propio sistema para su  autoperpetuación.

No son l@s anarquistas l@s que desahucian o roban. No son l@s anarquistas l@s que te explotan continuamente en un trabajo denigrante para ganar una miseria. Tampoco son l@s que te tiran a la calle cuando ya no te pueden exprimir más en sus sucias fábricas y vas a caer enferma/o en un Hospital de los que ellos están privatizando. No, no son l@s anarquistas l@s que te arrastran a la miseria, a buscar comida en la basura o al suicidio. Los terroristas son ellos. Terrorista es el Estado.

El anarquismo es apoyo mutuo, solidaridad, autogestión, igualdad… El terrorismo es el suyo, el de Estado. 

Por ello pedimos la inmediata libertad para las compañeras y compañeros detenidos y el cese de la persecución hacia el movimiento libertario.

¡Libertad anarquistas presas/os! 

#YoTambiénSoyAnarquista

La mano que mece la Piñata

La mano que mece la piñata

Respuesta de algunxs anarquistas de una casa
registrada en la “Operación Piñata”
Sobre los registros y detenciones del 30 de abril

Entendemos este nuevo golpe represivo del Estado como una continuación de
las investigaciones que comenzaron con los seguimientos a cinco de nuestrxs amigxs y
compañerxs, entre ellxs, Mónica y Francisco, y a determinados entornos libertarios y
anarquistas de Barcelona, y que terminaron con la prisión preventiva de estos últimos
dos hace ya un año y medio. Cerrando esta la primera etapa de la investigación llevada a
cabo por el juzgado de instrucción numero 6 de la Audiencia Nacional, bajo la supervisión
del ya conocido juez Eloy de Velasco. Y que continuaron, un año más tarde, después de
meses de seguimientos y escuchas, con la ejecución de la “Operación Pandora”, llevada
a cabo por el cuerpo de policía autonómica de Catalunya (Mossos d’esquadra), que
culminó con 13 detenidxs en Barcelona, Sabadell, Manresa y Madrid, de los cuales 7
compañerxs son enviados a prisión provisional por el juzgado de instrucción número
3 de la Audiencia Nacional, el juez Bermúdez. Éstxs compañerxs permanecen un mes y
medio bajo régimen FIES 3 con las correspondientes restricciones del artículo 10 en la
mayoría de los casos, siendo puestos en libertad bajo fianza a finales de enero.

El lunes 30 de marzo, la policía nacional, bajo la orden de Eloy de Velasco,
ejecutó 17 registros, en Palencia, Madrid, Granada y Barcelona: en total 6 centros
sociales y 11 viviendas. La “Operación Piñata”, tal y como se la ha denominado, se saldó
con la detención de 37 compañerxs, 13 acusadxs de resistencia y desobediencia y otrxs
11 de usurpación [okupación], que salieron a la calle entre el lunes y el martes, y que
quedaron a la espera de juicio.

El miércoles 1 de abril, pasaron a disposición de la Audiencia Nacional lxs otrxs
15 compañerxs bajo cargos de pertenencia a “organización criminal con fines terroristas”.
10 han sido puestxs en libertad también a espera de juicio y 5 han sido enviadxs a prisión
preventiva.

A nosotrxs no nos interesa cuantas operaciones quieran hacer contra el entorno
anarquista, no nos interesa cuantos nombres cutres quieran usar para que los medios de
comunicación puedan hacer titulares espectaculares y condenatorios.
Vemos tres claras etapas que no tienen porque haber sido planificadas pero, sí que el
desarrollo de una ha ido posibilitando la siguiente ola represiva.

En el primer golpe, el poder buscó a lxs supuestxs responsables de un
hecho concreto, la colocación de un dispositivo explosivo. El cuerpo de policía
nacional detuvo a Mónica y Francisco y a tres compañerxs más. Dada la escasez
de pruebas continuaron con una investigación que uniera el delito con una red
más amplia de gente. G.A.C entra dentro de sus tesis de condena legal, como
un elemento que engrosa el caso, sin importar tanto la calidad de las pruebas.
Así se llega al segundo golpe represivo: se busca la “cúpula” de dicha organización,
deteniendo a compañerxs del entorno anarquista y del entorno de Mónica y Francisco.
En el tercer golpe se atacan los vínculos de solidaridad y de supuesta colaboración en
los hechos que sucedieron en La Almudena y el Pilar y (lo más ridículo) “hechos” que
no llegaron a cometerse, como un supuesto atentado en la coronación del rey, (según
la prensa). La “Operación Piñata” fue dirigida hacia aquellos compañerxs y amigxs
que habían estado cerca de lxs detenidxs y encarceladxs en la “Operación Pandora”.
Fue, y es un mensaje del poder hacia todxs los que mantenemos determinadas ideas y
amistades.
Pinceladas respecto al contexto represivo

La línea de ataque represivo que utiliza la justicia del estado español, está bien
definida. Por un lado, desde el fin de ETA como banda armada, tienen la necesidad
estructural de tener un enemigo interno para mantener un aparato represivo creado
para este fin y de esta manera justificar su sueldo. Desde entonces, todo este aparato de
persecución, investigación y condena, que esta aparentemente obsoleto, ha sido dirigido
a el independentismo gallego , al yihhadismo y al anarquismo radical (como ellos lo
denominan). Todo esto sucede en el mismo momento que hay modificaciones de leyes
con más intención restrictiva, leyes que sancionan y condenan entre otras cosas a la
protesta callejera, y que apuntan ahora también a quienes realmente ponen en riesgo su
estabilidad: la gente.

En este sentido, los hechos de París, han sido un paso más para que todos
los estados europeos adapten la democracia a una nueva era. El estado español se
enorgullecía de tener la ley más restrictiva de toda la unión europea a nivel de terrorismo:
el camino ya estaba allanado, la estructura seguía funcionando… Hemos visto como en
los últimos golpes (sobretodo en los casos llamados “Pandora” y “Piñata”) uno de los
objetivos de estos es equiparar ideologías y críticas, que son antagónicas en muchos
casos, al estereotipo que mejor se adapte al modelo de terrorista de la época.

Así la prensa se encarga de poner en primera página la detención de yihadistas
(entre ellos dos menores de edad), la detención de anarquistas acusados de pertenecer
a banda terrorista y la detención de un hombre con un arsenal de armas en su casa o de
grupos de ultraderecha, según les convenga.

En esta última legislatura, el PP junto al PSOE, visualizaron un problema para el
futuro: que la agudización de las diferencias sociales podría traer problemas de estabilidad.
Por eso se apresuraron a darle forma a un conjunto de leyes, como la llamada “ley mordaza”.
Con la tasa de desempleo por los aires, y la “corrupción” de los políticxs en la prensa,
el descreimiento hacia la clase política, evidentemente iba a traer conflictos sociales.

Son tiempos de restructuración política y por lo tanto de restructuación represiva.
En este sentido, los partidos políticos de oposición hacen también su juego poniéndose en
contra, el espectáculo casi que los obliga a esto. Izquierdistas, ayer represores, se hacen la
foto amordazandose la boca en el senado, intentando así atraer a toda esa masa de gente
“descontenta” que ya no cree en los políticos y en sus mentiras; las izquierdas radicales,
como Podemos, Guanyem, o la CUP… también intentan sacar tajada de las luchas sociales.
La dramaturgia democrática continúa. Cualquier golpe represivo es utilizado como una
distracción o como un elemento más para llenar las urnas de cualquier partido. Al fin y
al cabo es pan y circo.

Como anarquistas no nos identificamos con ningún partido político, con o sin
historia a construir sobre los pilares del capital, el estado, la desigualdad y la sumisión social.
Nosotrxs no nos identificamos con ningún movimiento social que busca la reforma de
“X” ley represiva, o que se manifiesta violentamente en búsqueda del estado de bienestar
perdido. Nosotros no tenemos la ideología del currela, que mientras tenga trabajo está
contento, sin importar para qué sistema político trabaje.
Entendemos que la “ley mordaza” no está hecha para detener a lxs anarquistas y lxs
libertarixs, dado que su accionar en la península ibérica es extremadamente reducido;
entendemos que este conjunto de leyes está orientado a detener la radicalización de los
llamados movimientos sociales. Que es un seguro más que necesita el poder para frenar
la rabia de la gente a nivel de calle y de comunicación. Los dos lugares dónde la historia
reciente ha demostrado que las cúpulas y los dirigentes pueden perder su democrático y
“horizontal” poder. Por lo tanto, no pretendemos victimizarnos, ni utilizar esta estrategia
de “golpeados por las nuevas leyes represivas” solo por el hecho de hermanarnos con
las masas en las calles. Si nos hermanamos con las masas es más por ser cómplices de
estos momentos en los que la lucidez se hace tan concreta y simple que la masa deja de
ser rebaño, deja de ser masa y se convierte en gente pensante que responde los ataques
cotidianos de este sistema económico y político.

A nosotros no nos interesa si la investigación la lleva el cuerpo de la policía
nacional o si son los mossos, porque no nos interesa quienes son los que nos revientan la
puerta y nos reducen dentro de nuestras casas apuntándonos a nuestra cabeza y a la de
nuestrxs compañerxs. Porque la justicia de la democracia tiene sólo una lógica, y es la de
aplastar a cualquier disidencia que cuestione su poder y su forma de mantenerlo.

Todos ellos siguen sin comprender nuestras ideas y los vínculos con nuestrxs
compañerxs, estén dentro o fuera de sus muros.

Siguen sin comprender que nosotrxs no legitimamos sus fronteras… siguen
sin comprender que cuanto más nos presionan, nuestras ideas se hacen más fuertes-
nosotrxs nos hacemos más fuertes. Cuanto más intentan cuestionar nuestros vínculos,
más cerca y más apoyados estarán nuestrxs amigxs y compañerxs.

Ellos intentan atemorizarnos, de todxs depende que el miedo cambie de bando.
La represión que vivimos hoy es la consecuencia lógica de nuestros deseos y de nuestro
sentido de la vida y de la política. Si sus golpes son para neutralizarnos y mantenernos al
margen, el resultado conseguido es el contrario.

Nuestrxs compañerxs jamas fueron olvidados, ni por un segundo y a pesar
de los golpes represivos y la dispersión, nunca han faltado lxs amigxs que realizan las
visitas,nunca han salido de nuestros corazones, allí permanecen. Y aunque mañana
desalojen nuestras casas, siempre seguirá habiendo un espacio para ellxs o para cualquier
compañerx.
Más vivos que nunca en nuestros corazones todos los que estén dentro de sus muros!
Solidaridad con nuestrxs compañerxs ahora y siempre!
Salud anárquica!
Desde la tripa…

Rabia. Ése es el primer sentimiento. Después la tristeza, el dolor por nuestros
cinco compañeros secuestrados por el E$tado. Cinco compañeros más. No saber
muy bien qué sigue, cómo seguimos luchando bajo un sistema, unas leyes, que están
convirtiendo cualquiera de nuestras acciones en un delito. Cómo luchamos con y contra
el miedo de pensar quiénes serán lxs siguientes. Porque habrá siguientes y ellxs volverán
a utilizar como pruebas nuestras formas de solidaridad. Y entonces, cuál es la opción.
Qué hacemos, cómo plantamos cara más allá de decir o escribir que estamos plantando
cara.

Hablan los periódicos de anarcoterrorismo. Es una historia vieja hablar de
lxs anarquistas como terroristas, hace más de un siglo que determinadas prácticas han
sido nombradas de esta forma. Desde la propaganda por el hecho hasta lxs ilegalistas,
pasando por bandidos y expropiadores. Y sin embargo, el significado que tenía esa
palabra hace un siglo ha ido cambiando sutilmente. En la península histérica, el discurso
hace unas décadas se centraba en ETA. Pero ETA como tal se disolvió, pactó con el
gobierno. Tregua lo llamaron. Fin de las armas.

Pero el E$tado sigue necesitando de enemigos para legitimar sus leyes
y sus reformas. Necesita justificar la represión, la falta de libertad, el control en esta
macrocárcel en la que muchxs de nosotrxs vivimos. Y una de las formas que tiene
de hacerlo es construir figuras fantasmales, organizaciones fantasmales. Estructuras
fantasmales regidas por unas jerarquías que incluso contradicen los mismos principios
de sus presuntos participantes. Ha cambiado su definición de cómo es una organización
terrorista y sin embargo, siguen usando la misma fórmula, porque es ésa la que las
personas reconocen. Hablan de cúpulas y de secciones regionales. Hablan de formación
de cuadros. La España democrática necesita de figuras visibles que alimenten el miedo
de lxs ciudadanxs, que resuciten a lxs muertxs del pasado. Que traigan de vuelta las
bombas en espacios privados disfrazados de espacios públicos.

Mientras ellos, bajo la tupida sombra de sus leyes, asesinan, encierran, destruyen
la tierra que pisamos, contaminan, expulsan, deportan… Terrorista, dicen, es quien
provoca terror en la población. Pienso qué mayor terror puede unx conocer que unos
ojos que han perdido la vida, la libertad, la esperanza. Qué mayor terror que las personas
que se ahogan en el mar. Qué mayor terror que las personas que han sido torturadas
física, psíquica y sexualmente por los cuerpos uniformados. Qué mayor terror perder tu
casa, la posibilidad de alimentarte a ti y a lxs tuyxs. Qué mayor terror trabajar ocho horas
al día para quedarte pegada a tu teléfono móvil o a la TV en tus ratos libres.

Hipocresía entonces. El terror lo generan ellos, pero somos nosotrxs lxs
terroristas cuando no nos conformamos. Cuando escribimos textos. Cuando convocamos
manifestaciones o concentraciones. Cuando enviamos cartas. Cuando realizamos
charlas o escribimos libros o hacemos carteles. Cuando autogestionamos nuestros
espacios y el apoyo económico a nuestrxs compañerxs. Cuando nos reunimos. Cuando
nos comunicamos. Cuando colgamos pancartas. Cuando realizamos cualquier acción.
Cuando liberamos espacios. Cuando nos negamos a participar de la farsa asalariada.

Y por terroristas, orquestan operaciones policiales en contra de nosotrxs.
Señalan con el dedo e invaden nuestras casas y nuestros espacios. Nos requisan materiales
inflamables como libros, ordenadores, usbs. En la era del gas natural, las bombonas de
butano son elementos peligrosos y subversivos. Los carteles panfletarios se convierten
en pruebas irrefutables. Navegar con seguridad por Internet, enviar correos cifrados es
clara muestra de la existencia de un secreto peligroso que amenaza la seguridad del
E$tado. La solidaridad, en cualquiera de sus formas, se convierte en una actividad
delictiva.

Llevamos años gestionando sus golpes bajos. Años viendo cómo detienen a
nuestrxs compañerxs. Dos años sin Mónica y Francisco. Un par de meses desde que
vimos salir libres a lxs compañerxs detenidxs y encarceladxs por la llamada Operación
Pandora. Apenas dos semanas desde una mañana de lunes en la que el teléfono empezó
a sonar constantemente trayendo cada vez peores noticias. Apenas dos semanas desde
que una piñata intentó paralizarnos una vez más.

Lo pensamos y vemos el hilo conductor que atraviesa todas estas detenciones,
todos estos operativos policiales difundidos tan burdamente en los medios masivos.
Entendemos que quieren que nos detengamos, que el miedo y la paranoia nos paralice,
que se fracturen nuestras formas de organización. Que nos amoldemos a este sistema
autoritario de mierda.

Tenemos la voz quebrada y el corazón hecho trizas, pero nada ni nadie, ninguno
de sus terrores nos va a detener. Nos duele cada compañerx que se han llevado y que
ahora pasa sus días en un espacio mínimo con una ventana minúscula. Nos duelen sus
métodos punitivos, pero afrontaremos éste y cada golpe que venga y cada vez seremos
más fuertes.

Que el miedo y la rabia se conviertan en nuestros motores.
Nuestrxs compañerxs no están solxs, nunca lo estarán. Seguiremos adelante aunque nos
vaya la libertad o la vida en ello.
¡Jamás vencidxs, jamás rendidxs!
Crónica de uno que se cayó de la piñata

Debido a la falta de legitimidad para justificar los aparatos represivos que se
llevan desarrollando durante años (endurecimiento de las leyes, modernización de los
métodos de vigilancia y control, acoso policial…), con la finalidad de facilitar al Estado un
mayor control sobre la población y sobre todas las esferas de la vida (pública y privada).
El Estado pretende evitar que el descontento popular se desborde más allá de los cauces
institucionales, subordinados bajo su control, que pudieran llevar a una ruptura en la
relación entre gobernantes y gobernadxs

El Estado debe defenderse, con todas las de la ley, aunque sea de la propia
población, y para esto cualquier método de contención es válido, y no hay mayor
peligro para el mantenimiento de una sociedad basada en la imposición de una injusta
autoridad, que la divulgación de las ideas anarquistas

En contraste, una nueva guerra mundial se va desarrollando a continentes
de distancia y que salpica en forma de terrorismo a las economías desarrolladas, una
justificación suficientemente válida, para ellas, para cerrar el Estado de Derecho y llamar
“terrorista” a toda aquella persona que no acepte su barbarie. Una guerra motivada por
los intereses de dominación mundial de las grandes potencias, bajo el amparo de las leyes
que ellas mismas imponen. Un régimen de dominación mundial basado el la imposición
de nuevas y viejas fórmulas de explotación humana y de los recursos del planeta (hasta
del Sol) que favorezca sus intereses, para subyugar a todo el planeta.

Lxs anarquistas no tenemos ninguna duda de la inviabilidad de los aparatos de
gobierno para solucionar ningún problema, es más, consideramos que estos son la causa
principal de lo mal que está el mundo. Y somos conscientes de la instrumentalización
política que se quiere hacer respecto a los últimos acontecimientos represivos, sabemos
que el inherente deber de todo gobierno es reprimir toda disidencia. El anarquismo,
por definición, desde sus comienzos (hace siglos) forma parte inseparable de ella y de
la tradición revolucionaria y cultural de la Historia de la Península Ibérica, y este es su
objetivo a día de hoy, borrarlo del mapa para despejar el escenario político en tiempo
de elecciones… Nos dan igual lxs buitres que revoloteen en torno al golpe represivo que
acabamos de sufrir, que saquen tajada política en forma de votos sea quien sea, que
instrumentalicen como quieran esta oleada represiva para ganar, quitar o limpiarse el
culo con los votos. Ya sabemos que dentro del oportunismo político todo vale, por eso
lxs anarquistas siempre hemos practicado la insumisión a su farsa electoral por medio de
la abstención. Porque nos da igual quién gobierne, y así nos lo han demostrado gobierno
tras gobierno.

La causa por la Libertad crece a diario en cada relación cómplice, de amistad
o compañerismo que se opone al empleo de la autoridad, asentada en la solidaridad, la
igualdad, en la búsqueda de una sana convivencia basada en la “no imposición”… Y eso
es precisamente lo que temen, que no tengan tiempo para “recuperar” esa pérdida de
legitimidad, cada vez más evidente, de las instituciones estatales, y se suceda un cambio
revolucionario que haga que todxs seamos libres del dominio del terror que impone el
Estado.

El descontento social es evidente y el Estado cierra filas (Ley Mordaza, Reforma
del Código Penal, Ley Antiterrorista…) para mantener su posición de poder sobre la
población. En el actual contexto político pueden verse tres procesos paralelos:

1/ La ruptura con las garantías que ofrecía el llamado Estado de Bienestar
(desahucios, corralitos económicos, recortes en sanidad, educación, servicios…),
estructuras que hasta el momento mantenían en latencia la conflictiva relación entre la
población y las instituciones de gobierno. Esta pérdida de garantías, traducidas en “el
derecho a sobrevivir si te sometías”, viene paralela a una crisis de legitimidad ante los
escandalosos casos de corrupción que venimos viendo desde hace tiempo, tanto en los
poderes económicos como en los políticos.

2/ El florecimiento y expansión de redes antiautoritarias, asamblearias y
autogestionadas (no sólo anarquistas). Ya que el Estado, en tiempos de crisis, no es capaz
de ofrecer ninguna garantía, salvo la represión para quien proteste, la sociedad esta
organizandose por si misma, de forma independiente a las instituciones de gobierno,
cada vez con mayor naturalidad.

3/ La imposición de un Estado Policial (que sorprende incluso a la propia policía),
que se refleja en una represión desmedida contra la sociedad civil lamentablemente
con demasiados precedentes, pasados y recientes. Las brutales cargas policiales contra
las emergentes manifestaciones masivas (antes cuando eran cuatro gatos pasaban más
desapercibidas), el empleo indiscriminado de la represión y la violencia para imponer
leyes, que ellxs mismxs saben que son injustas (desahucios, protestas estudiantiles y
vecinales, desalojos, seguimientos, controles de migrantes, deportaciones…), pero que
todos los partidos políticos querrán abanderar para volver a encuadrar a la disidencia
política dentro de las vías institucionales.

Estos tres procesos paralelos son los que están definiendo el cambio de modelo
social que estamos viviendo ahora, y ponen en evidencia la labor represiva del Estado
para con la sociedad y el individuo. Y esto puede degenerar en un posible cambio
revolucionario que lo haga desaparecer, como esta ocurriendo ahora, cada vez de más
esferas de la vida de sus ciudadanos. O hacia la deriva totalitaria que están adoptando
las actuales democracias, recrudeciendo sus leyes “antiterroristas” y recortando lo que
llaman “derechos y libertades” para que la población no pueda revelarse, si alguna vez se
le ocurre.

El experimento continua con el movimiento anarquista, un cáncer histórico
que el Estado quiere extirpar desde tiempos de la “Mano Negra”, por ser la oposición
constante a todo método de gobierno basado en la autoridad. La represión que sufre el
movimiento anarquista no empieza ni mucho menos con la Operación Pandora, como
enemigxs de toda autoridad se nos ha reprimido a lo largo de toda la historia durante
siglos, porque defendemos la forma de sociedad más lógica, la Anarquía y eso no gusta
que se difunda a quién quiere detentar el poder, jamás renunciamos a nuestro objetivo
de poder vivir algún día sin gobiernos, si ahora se le llama a esto ser “terrorista”, cuando
la Real Academia de la Lengua Española lo diga, seremos “terroristas” (“Terrorismo
s.m. Dominación por el terror”) que la sociedad juzgue quién domina a quién y quién
atemoriza a quién.

De momento, alguien debe de estar muy convencido de que sí que lo somos
y ha comenzado la “Operación Piñata”: En la mañana del 30 de marzo, 28 personas
han sido detenidas y han registrado numerosos centros sociales y viviendas en Madrid,
Barcelona, Palencia y Granada. Estas detenciones se producen tres meses después de que
la Audiencia Nacional ordenara la Operación Pandora, que terminó con la detención
de otras 11 personas. El crímen: “pertenencia a organización con fines terroristas”,
recientemente cambiada la Ley Antiterrorista, donde, “querer subvertir el orden
establecido” forma parte de su definición, además de la nueva cadena perpetua recién
aprobada.

Éramos 15 los detenidxs y otras 13 personas más durante los registros. El 1 de
abril salimos 7 de “lxs peligrosxs terroristas” y se quedaron 5 dentro, se los llevaron a la
cárcel. El día que salimos había convocada una manifestación y les dieron de lo lindo,
hubo 30 heridxs y 4 detenidxs, que se pasaron tres días detenidxs en calabozos como
nosotrxs. Un saldo de más de treinta detenciones en tres días.

El caso de uno de los que se encuentran en prisión, es de especial gravedad, él
ya estuvo en prisión por la Operación Pandora y salió en libertad, pagando fianza y le
han vuelto a meter en la cárcel por querer rehacer su vida. Ni en las peores dictaduras te
llevan preso dos veces por el mismo delito, para eso no haberle hecho creer durante dos
meses que era una persona “libre”.

Se nos acusa de “pertenencia a organización con fines terroristas”, somos
anarquistas y sí, estamos en contra de que haya gobierno, no queremos ser gobernadxs.
Ahora, con la nueva Ley Antiterrorista, resulta que querer vivir sin Estado es tener “fines
terroristas”, por reivindicar una sociedad de hombres y mujeres libres, sin la imposición
de autoridades institucionales que nos limiten. En contraste con este régimen del terror
que estamos viviendo ahora, que criminaliza las ideas.

Todo ese invento de “estructura jerarquizada” demuestra que quién lo ha
redactado no tiene ni idea de la propuesta organizativa que ofrece el anarquismo, no
tenemos nada que esconder porque todo lo publicamos, revistas, panfletos, discos duros,
teléfonos, ordenadores, libros… ¿Dónde están las bombas? ¿y jefes y jerarquías? ¿desde
cuándo? somos Antiautoritarixs, nos organizamos entre iguales. En vez de apilar nuestra
propaganda en forma de pruebas incriminatorias ¡qué empiecen a leerla! conocerán otra
forma de entender el mundo mucho más pacífica y saludable que la que ellxs imponen
por la fuerza. Si se habla de “líderes” y “cabecillas» es que no se tiene ni idea de lo que es
el anarquismo ¿Tan mal está el sistema educativo?
¡AHORA Y SIEMPRE! ¡LIBERTAD ANARQUISTAS PRESXS!
¡LIBERTAD PARA TODXS! ¡ABAJO LOS MUROS DE LAS PRISIONES!
La represión y sus mitos
Hemos creado un mito. Este mito es una fe, un
noble entusiasmo. No necesita ser una realidad.
Benito Mussolini

Los mitos son la construcción simbólica de un relato que quiere moldear la
forma de ser de un sujeto social, pero ante todo son una creación artificial que urde una
estrategia de control. Los mitos son medios de gestión de la realidad, pero no necesitan
de una realidad. Están justamente para alterar el orden simbólico, es decir, para crear
artificialmente una realidad.

El tándem Pandora-Piñata es ante todo un golpe simbólico. Ataca directamente
los símbolos y las ideas porque la batalla de hoy se libra en un plano donde las cosas no
existen sino como representaciones de sí mismas y solo tiene valor el significado que se
les asigna y no lo que son.

Desde los chamanes, el matrimonio, los ritos, las sociedades, las coronaciones
y los uniformes, hasta los noticiarios, la publicidad y el espectáculo; todo trata de
establecer el control, el dominio de las pasiones y deseos humanos, la rigidez de una vida
impuesta, la servidumbre que sustenta los privilegios. El orden simbólico es esencial
para el desarrollo y el mantenimiento del orden social.

En un momento de agitación social y caos político-criminal, empiezan a caerse
las vestiduras de los Estados y hay quienes empiezan a señalar al rey desnudo. El Estado
es un imaginario colectivo, y su fuerza reside principalmente en la confianza o el miedo.

Irremediablemente nos aproximamos a la curva en la que todo se desploma, no
hay vuelta atrás ni soluciones mágicas, y mucho menos una salida. Las formas necesarias
de descontrol progresivo son la respuesta inevitable dentro de un sistema insostenible.
Sin embargo la respuesta que da el sistema-mundo es la búsqueda de control a cualquier
precio, tratando de salvar los cuadros mientras se derrumba el tejado.

Pero ante todo nos asalta una certeza: por más que insistan en achicar agua
no hay forma de salvar el barco. Esto no quiere decir que estemos preparadas para el
naufragio, o que estemos más cerca de vencer a nuestros enemigos, ni siquiera que
supongamos un peligro para ellos. Ante todo debemos sabernos el chivo expiatorio de
un modelo que busca en los autoritarismos su última posibilidad de mantenerse a flote.

La calificación de terrorismo no es más que el pretexto que permite, sin dar
lugar a réplica, la creación de fantasmas. El terrorista, al igual que el fantasma, puede
aparecer en cualquier lugar. El terrorismo genera la inseguridad necesaria que permite al
sistema justificarse a sí mismo. La necesidad imperiosa del enemigo siempre ha existido
en tiempos convulsos. En el mundo actual hiperglobalizado la forma del enemigo debe
responder a todas las estructuras simbólicas: se necesita tanto del enemigo interno como
del enemigo externo, el peligro dentro y fuera de los muros.

Cuando el sistema que siempre se ha vendido como el único posible y deseable
empieza a rasgar sus vestiduras y mostrar el monstruo que lleva dentro, rápidamente
busca el modo de señalar cualquier alternativa como una aberración mayor.

El sistema-paraíso que pusieron a la venta queda lejos de mostrarse como un
mundo deseable, pero cualquier otra opción se pretende un crimen o una insensatez. El
deseo se ha cambiado por el miedo. Pero el miedo también hay que alimentarlo.

Ante las últimas movilizaciones y la respuesta social de los últimos años, el
Estado se ve en la necesidad de actualizar su sistema represivo y de control social. La
puesta en escena del nuevo paquete de medidas viene acompañado de un alarmismo
social prefabricado, que los mass media se encargan de acuñar y que pretende generar
un clima de inseguridad general. Para ello se precisa de una imagen a la que acudir para
que brote esa inseguridad, la imagen del enemigo. El terrorista, como agente simbólico,
es el lubricante perfecto. De esta manera se lleva a cabo lo que se conoce como la
construcción del enemigo.

El poder tiene la obsesión del control, y los crímenes surgen de las ideas
obsesivas. Las medidas de represión no son sino la puesta en práctica de esta cultura
político-criminal. El miedo es su metodología y la construcción del enemigo y la
instauración de un clima de inseguridad global son sus formas simbólicas.

Sin las formas simbólicas, cargadas de significados e imaginarios colectivos, es
difícil sostener una ideología en una sociedad, y el capitalismo no es más que eso, una
ideología. Son estas formas simbólicas las que generan los significados que ayudan a
mantener los modelos de dominación.

De la misma manera no se necesita un escenario de violencia, basta con que
todos crean en la posibilidad de esa violencia o incluso en su realidad. La inseguridad y
el miedo que el Estado persigue son herramientas psicológicas, por lo que no necesitan
ser reales, pueden ser tan solo simbólicas. De la misma manera no necesita encerrar
a todo el mundo, basta con que todo el mundo sepa que puede ser encerrado. El gran
negocio de este siglo es el miedo.

Dicho esto, la pregunta que nos toca hacernos es la de si estamos preparadas
o no para lo que está por venir. Piñata no es un suceso, no es una anécdota; al igual
que Pandora, no se enmarca en un pasado inmediato sino en un presente constante.
Esto no es algo que sucede ahora. A lo que nos enfrentamos ahora es a la forma salvaje
y arrolladora que ha tomado la cacería represiva de los sistemas de dominación de
siempre. Es algo que sigue sucediendo.

Entonces la cuestión es justamente esa, la de si estamos preparadas, si somos
capaces de encontrar las formas de articular y organizar nuestra defensa, si tenemos
las herramientas para establecer una comunidad de apoyo y solidaridad consolidada, si
sabemos, en fin, materializar nuestras palabras y pensamientos en actos.

Lo que nos trae el futuro viene con el ímpetu del pasado, agárrense.
Queremos a nuestra gente en casa

Los cinco compañeros detenidos en la Operación
Piñata están en prisión preventiva en FIES 3, un
régimen de aislamiento que implica que todas sus
comunicaciones (cartas y llamadas telefónicas) están
restringidas e intervenidas y que solo tienen tres
horas de patio al día.
Es importante para todxs lxs presxs saber que no
están solxs, por eso te animamos a que les escribas.

No olvidamos tampoco a:

Mónica Andrea Caballero Sepúlveda
Ávila- Prisión Provincial
Ctra. de Vicolozano s/n Apdo. 206
05194 Brieva (Ávila)
España

Francisco Javier Solar Domínguez
C.P. de Villabona Finca Tabladiello
33480 Villabona-Llanera (Asturias)
España

Paul Jara Zevallos

Jorge Linares Izquierdo

Javier García Castro

Enrique Balaguer Pérez

Javier Grijalbo Adan

Centro Penitenciario

Madrid
Apdo. Correos 200
Colmenar Viejo
Madrid C.P. 28770
España

 

Para descargar en formato fanzine y difundir

lamanoquemecelapinata

Radio Ela: Operación Piñata

http://www.radioela.org/La-Casa-Incendiada-Operacion.html

Con este programa queremos aportar un punto de vista contrario al que los mass media han repetido una y otra vez sobre la Operación Piñata del pasado 30 de marzo en la que solo se oían las palabras “terrorismo” y “anarquista” para justificar este nuevo golpe represivo contra el movimiento libertario. Para ello contamos en el estudio con la presencia en el estudio de Daniel Amelang, abogado de algunos de los detenidos dentro del marco de esta operación y también con una compañera del CS(r)OA La Quimera, uno de los Centros Sociales okupados de la capital registrados. Con ambos charlamos sobre como se desarrolló la Operacion Piñata en Madrid, de las múltiples detenciones y su situacion legal, y de la creación del anarquismo como el nuevo enemigo del estado.

http://www.csroaquimera.org/contacto/

Por tfno contactamos en Palencia con Jorge del CSA Doble o Nada. Desde allí nos habla de como han sufrido allí la Operación Piñata, los registros y sobre las dos detenciones que hubo, donde una de las personas detenidas se encuentra aún en prisión preventiva.

http://csadobleonada.blogspot.com.es/

para escuchar o descargar el programa

http://www.radioela.org/La-Casa-Incendiada-Operacion.html

La Casa Incendiada (miércoles 19:00)

lacasaincendiada@radioela.org

http://www.radioela.org